lunes, 8 de febrero de 2010

Cildo Meireles: del mundo terrenal, humano

Exposición en el MUAC, UNAM.

Una habitación roja, un cuarto misterioso, una torre estruendosa. Espacios que parecen transportarnos a un mundo fantástico, hipotético, muy diferente al que encontramos diariamente en nuestros hogares, en las calles, en cualquier lugar de esta tierra, donde todo lo que sucede ante nuestros ojos, a veces algo cansados ya, tiene un aspecto “natural”, que se ha vuelto cotidiano y sobre el cual la vorágine citadina nos impide reflexionar. Sin embargo, esa vorágine, aunque presente en la obra del artista brasileño Cildo Meireles, logra detenerse, se congela para que el espectador también pueda parar y contemplarla, descubrirla. Los espacios creados por Meireles, en el Museo de Arte Contemporáneo, representan una pausa en la película de la acelerada vida del ser humano en nuestros tiempos, y los espectadores, por lo tanto, son protagonistas de esta obra que se renueva y se completa con cada visitante que la recorre. Una estrecha conexión con el pensamiento, las emociones y sensaciones un tanto extremas, contrastantes, envuelve a cada espacio. Así, una habitación con una infinidad de objetos rojos despierta la curiosidad y el asombro de todo el que percibe la puerta abierta a este lugar, extraño pero al mismo tiempo familiar. Después, el desconcierto, el misterio de un cuarto donde de repente todos los objetos de la habitación anterior se han convertido en polvo, en nada, en una débil llama abrumada por la oscuridad. Pero el silencio de ese cuarto casi vacío, excepto por los visitantes que lo recorren con avidez, nada tiene que ver con la Torre de Babel, construida, más que por los aparatos en sí, por los sonidos asfixiantes que emiten decenas de radios: pequeños, viejos, modernos, destartalados; se escuchan voces, música, interferencias, estaciones sin señal. Unos sobre otros, sonidos y aparatos, al final nada es inteligible. De esta forma, Meireles nos transporta del extrañamiento al reconocimiento del mundo en que vivimos: caótico, inmenso, estrepitoso.

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